martes, 9 de agosto de 2011

Hotel

La soledad ha llegado a su fin. Es decir, que tras una semana de independencia absoluta en esta casa, por fin tengo compis!.

La última vez que anduve por estos lares tenía un salón, terraza, baño y aseo, y dos habitaciones sólo para mi. La gran ventaja de todo eso era que hacía lo que quería, cuando quería y cómo quería. ¿Que me apetecía fregar ahora los platos? Lo hacía. ¿Qué decidía dejarlos para mañana? Pues también, ¿Hoy no me apetece pasar la aspiradora? Pues da igual, todo es cuestión de aprender a convivir con el polvo que pasa por el medio del salón...

Pero tenía también sus desventajas: si te olvidabas las llaves en casa te veías llamando a cualquier amigo para pedir asilo político (ya tenía fichados un par de números) y por las noches a veces podía ser ligeramente aburrido no tener alguien con quien hablar.

El domingo estaba prevista la llegada de my new compi made in Suiza. Así que por la tarde a eso de las 6 me vine para casa para abrirle la puerta (llegó a las 8.30, pero bueno). En principio viniendo de Suiza se suponía que hablaría muy bien francés (después de la estudiante maja, eso si, del año pasado que no hablaba nada...). Pero nada, ya se sabe, que otro vendrán que bueno te harán. La estudiante en cuestión es nacida en Venezuela, habla perfectamente alemán, inglés y español, porque lo que es francés no... Así que ahora hablamos todo el tiempo en castellano (francamente, para eso me quedo en mi casa y no pago una pasta). Tras hacer de afitriona y acomañarla para coger el tranvía (y es que no llevaba ni 2 horas en el país y ya tenía una cita ¡eso es un record!), me volví para casa, medio mosca por el mes de spanish que me esperaba.

Afortunadamente esta semana no coincidimos en el horario de clase (yo vuelvo a disfrutar de las mañanas ocupadas, mientras que ella es la que ahora le toca pringar en el de las tardes). Como no coincidimos, poco tiempo tenemos para hablar durante el día. Eso sí, durante la noche cuando bajamos un momento a dar una vuelta (el "momento" se traduce en no menos de 3 horas a patas) ya nos ponemos al día.

De todos modos, seguíamos teniendo una habitación vacía (eso sí, muy bien decorada por alguien que se supone que vive aquí). Mientras esta tarde estaba intentando arreglar el ordenador (el cual estuvo en coma durante un par de horas, y lo contaré en otro momento) escuché unas voces en el piso de abajo. Y de repente apareció la 3ª inquilina durante 5 minutos. Ahora mismo ha vuelto a desaparecer. Las referencias que tengo de ella es que es un poco "fiera", pero bueno, ya veremos si es tan temible como dicen (si es que la vuelvo a ver, claro).

Y por el momento estos creo que somos todos. Sólo nos falta que aparezca por aquí un día la dueña del piso, y los amigos de la Suiza que vendrán a verla en masa (miedo me da esto). Pues nada, si alguien más se quiere apuntar mandadme un sms que ya os gestiono una de las habitaciones que haya por aquí, que al fin y al cabo esto parece un hotel :) Eso sí, nada de hacer facturas!

PD. En un momento en el que esté con menos sueño prometo contar las aventuras y desventuras de mis incidentes con los aparatos electrónicos, así como un especial sobre "las apariencias engañan"

2 comentarios:

Ceni dijo...

jajaja..ves como tienes q buscar otro lugar de vacaciones!!!!! Pagar una pasta para compartir piso con una venezolana....
A Australia!

Rony dijo...

Pero por favor, que me garanticen que no hay hispanoparlantes.b