Pues sí, libertad-igualdad y fraternidad son las tres palabras que conforman el "slogan" de la France. En Francia te puedes encontrar a las personas más orgullosas de su propio país, lo defienden a ultranza y lo ven como lo más magnífico del mundo. En el colegio comienzan a adorar a su país, se aprenden el himno nacional y empiezan a trabajar en esa frase que tanto los caracteriza. Ser francés implica (para la gran mayoría de la gente, aunque con excepciones) que tu país es lo más mejor del mundo, que te tiene que gustar el queso (pues si no, no hay razón para comer), y que tienes que poner en práctica esos tres conceptos anteriormente mencionados en la mayor parte de los contextos posibles, hasta que consigas tenerlos realmente interiorizados. Pues bien, puedo dar fe de que se toman lo de la Liberté muy al pie de la letra, para muestra, los siguientes ejemplos:
- Cartel de vacaciones: Nos vamos de vacaciones del 1 de agosto, a principios de septiembre (en fin, principios puede ser el 1, 4, 10... todo es flexible).
- Los precios variables: Menú con selección variada de 18 a 22 euros (pero nadie te dice en qué consiste esa diferencia), la misma habitación en un hotel puede ir de 60 a 67 euros todo en la misma semana y temporada (no sé si varía el precio en función de lo bien que le caigas...)... Es lo que se conoce como liberté de cobrar lo que les de la gana por un mismo servicio, según el momento.
- Las rutas de los transportes son orientativas, y he aquí el ejemplo que más me "gusta". Lunes por la noche a las 9.00, cojo el último bus que va al aeropuerto, primero debe de ir a la Terminal 2 y después a la Terminal 1 (fin de ruta). Pues bien, subo al bus (previo pago de 4 eurazos a mayores de lo que ya pago por el transporte de un mes), y nos dirijimos todos los viajeros a la T1. Al llegar a la T2 (penúltima parada) el conductor empieza a hacer movimientos extraños con las manos, me acerco a él... y me dice que ha terminado la ruta, que no sigue, que nos bajemos del autobús (no sé si es que el hombre llegaba tarde a cenar a casa, si había un partido de fútbol y no iba a ver el principio...). El caso es que le digo que eso no puede ser, que su ruta termina en la siguiente parada... y con voz de "estos extranjeros tocan siempre la moral" me dice que se puede coger un bus gratuito al lado que lleva a la otra terminal (viva La France). Así que como no es plan llegar tarde al aeropuerto, y como con energúmenos es mejor no tratar, cojemos, nos bajamos todos del bus y nos dirijimos al bus que une las terminales (no estamos como para perder aviones). Al llegar a nuestro destino hago una pequeña parada en la ventanilla de la línea de autobuses para hacer una reclamación (cara de incredulidad de la mujer que me está atendiendo cuando le cuento la historia). Días más tarde me doy cuenta de que al parecer en la Costa Azul esto es casi lo normal (de hecho me sucedió ya otra cosa paracedia en otra linea). Ya se ve, esto es la liberté de hacer lo que te da la gana se lo toman al pie de la letra, es como si cuando te van a operar el médico te dice "... mmm.. llegué ya al apéndice, por hoy no trabajo más, si quiere usted que terminen la operación pásese a la sala de al lado" (rogaré porque no tener que consagrarme a la sanidad de aquí, por si acaso...).
En fin, cada vez más empiezo a entender todo esto. Ahora solo me queda comprender realmente lo de la egalité y la fraternité.
1 comentario:
Viva la France....así tal cual lo he vivido yo..jaja, como sigan tratando asi a los turistas se van a quedar sin ellos! Aún así vale la pena disfrutar la costa azul...es tan mooonaaaaaa
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