¿Qué sería de nuestras vidas si no asumiéramos de vez en cuando algún riesgo? Pues seguramente duraríamos más (o no), viviríamos en cierto modo más tranquilos, pero al mismo tiempo nos aburriríamos de manera sobrehumana. En este periodo de mi vida (uséase, vacacional) he decidido romper un poco con la monotonía, por lo que durante estas últimas semanas me he atrevido con cosas que hace un año deseaba (en parte) hacer, pero que finalmente no llegué a encontrar el momento idóneo (siempre pensaba "quizás la próxima semana...").
Año nuevo, sensaciones nuevas. Puede que este no haya sido realmente mi objetivo para el 2009 (vale, realmente he de confesar que no tenía propósitos para este año, es una pena porque de haberlo sabido me los habría propuesto y así por una vez en la vida los habría cumplido). Da igual, como quejarse no sirve de nada, volvamos a lo que estábamos: los riesgos de este verano.
Año nuevo, sensaciones nuevas. Puede que este no haya sido realmente mi objetivo para el 2009 (vale, realmente he de confesar que no tenía propósitos para este año, es una pena porque de haberlo sabido me los habría propuesto y así por una vez en la vida los habría cumplido). Da igual, como quejarse no sirve de nada, volvamos a lo que estábamos: los riesgos de este verano.
- Convivir con una familia extraña que me darían como para escribir durante tres años (no lo voy a hacer, ya que me plantearé el editar unos coleccionables o algo en el futuro).
- Realizar actividades varias de agua entre las que se encuentran: Kayak (el riesgo de caerte en medio del mediterráneo y que un grupo de medusas asesinas vinieran corrienod hacia ti, tiene su aquel). Montar en paracaídas: siempre he tenido la tentación de hacerlo... este año por fin me he animado. Bueno, realmente no es el paracaídas tradicional, de este que te subes a un helicóptero y te tiras en caída libre pensando en que te puedas estampar contra el suelo... La variante en este caso vino dada porque el artilugio estaba tirado por una lancha motora, y en caso de caída improvista sólo terminabas en el agua (riesgo de medusas nuevamente). Ir en una especie de flotador tirado por una lancha con un conductor medio psicópata (y más medusas).
- Montarse en un tren sin validar un billete (vale, no es arriesgado... pero yo soy -o era hasta ahora- de esa clase de personas incapaz siquiera de robar un pistacho: lo hice con 6 años y a día de hoy me siento mal por ello). En fin, es lo que tiene juntarse con "delicuentres profesionales".
- Apuntarse a un curso de salsa: si, eso es una actividad arriesgada para a)la persona incauta que va a hacer de mi pareja (no sabe todavía que yo tengo dos pies izquierdos), b)para mi integridad física (si es que a cierta edad como me dijeron hoy, hay que tener cuidado con ciertos movimientos de cadera...). Mañana se verá el resultado (y no, no pienso llevar cámara de vídeo).
- Ser peatón en Francia, donde los semáforos no són más que un elemento decorativo que nadie (ni coches, ni viandantes) respetan.
- Planteándome... ¿hacer submarinismo?. Pero al parecer no se puede hacer eso y coger en las 24 horas siguientes un avión (bueno, si no siempre puedo dejarlo para el próximo año).
En fin, que en una semana me volveré a mi casa con los niveles de adrenalina a saber por donde (si es que eso se encuentra localizado en algún lugar de nuestru cuerpo) y pensando si apuntarme a la próxima ruta con Miguel de la Cuadra Salcedo, ahora que me he empezado a entrenar en la jungla de esta ciudad, el Amazonas no tendrá secretos para mi. Y mira que yo siempre digo que tengo aprecio por mi integridad física...
1 comentario:
asi me gusta...por fin se te pega algo...jaja, no se puede ser siempre perfecto...ahora q ya eres capaz de no validar los billetes en el tren, quién podrá contigo?????
Este año si q va a ser divertido.....
Publicar un comentario