Es importante aprender a delegar en la vida, pues si no acabaríamos saturados intentando hacerlo todo nosotros mismos. Así que tras un duro entrenamiento por parte de mi psicólogo personal (vale, no tengo de eso, lo confieso, pero queda tan cool) he practicado esta habilidad durante los últimos meses.
Así que me dije, muy bien, para tus vacaciones encárgale a otros que te arreglen el papeleo. Mientras yo me entretengo con cuestiones laborales (este año prolongadas más de lo habitual) se suponía que una agencia me tramitaría todo: alojamiento y planning para esos días en los que estaré fuera. La cuestión parece sencilla: yo pido a partir del catálogo lo que quiero y ellos teóricamente sólo tienen que marcar X en todo lo que digo y ofrecérmelo (comprendo que realmente el trabajo no puede ser tan fácil, pero bueno). Sin embargo parecer ser que este año las cosas se alían en mi contra, y he pasado de lo ideal... a aceptar lo único que en principio menos me apetecía. Y alguien se preguntará ¿y entonces por qué aceptaste y no cambiaste? --> Sólo diré que hay cuestiones económicas por medio tramitadas desde hace 4 meses que no me permiten a estas alturas demasiado margen de maniobrabilidad (suponiendo que esta palabra exista).
Continuamos, estaba esta agencia mía arreglándome todo... (hasta ahora siempre habían sido bastante rápidos y eficaces) y supuestamente hace 6 días mi documentación salía para mi casa (bueno, hace 6 y me dijo que la tenían ya con ellos desde hace 10). Desde entonces hago como los niños pequeños cuando están esperando ese regalo tan cutre que les dan por enviar 300 tapas de yogur (sí, todos hemos pasado por eso alguna vez): todos los días corriendo al buzón esperando ver el sobre con el logo... Y nada, eso que no llega y tu cabeza que comienza a darle vueltas al asunto ¿se habrán confundido de dirección? ¿la cartera no habrá pasado hoy por aquí? ¿me habrán engañado y estoy pagando a una empresa ficticia?--> bueno, después de 4 años también es extraño ¿mi buzón tiene un agujero negro que lleva los papeles a otra dimensión? Antes de llegar a la idea de que todo esto es una confabulación de la CIA y la Interpol, decido llamar a la Srta/Sra. Agencia.
Así que me dije, muy bien, para tus vacaciones encárgale a otros que te arreglen el papeleo. Mientras yo me entretengo con cuestiones laborales (este año prolongadas más de lo habitual) se suponía que una agencia me tramitaría todo: alojamiento y planning para esos días en los que estaré fuera. La cuestión parece sencilla: yo pido a partir del catálogo lo que quiero y ellos teóricamente sólo tienen que marcar X en todo lo que digo y ofrecérmelo (comprendo que realmente el trabajo no puede ser tan fácil, pero bueno). Sin embargo parecer ser que este año las cosas se alían en mi contra, y he pasado de lo ideal... a aceptar lo único que en principio menos me apetecía. Y alguien se preguntará ¿y entonces por qué aceptaste y no cambiaste? --> Sólo diré que hay cuestiones económicas por medio tramitadas desde hace 4 meses que no me permiten a estas alturas demasiado margen de maniobrabilidad (suponiendo que esta palabra exista).
Continuamos, estaba esta agencia mía arreglándome todo... (hasta ahora siempre habían sido bastante rápidos y eficaces) y supuestamente hace 6 días mi documentación salía para mi casa (bueno, hace 6 y me dijo que la tenían ya con ellos desde hace 10). Desde entonces hago como los niños pequeños cuando están esperando ese regalo tan cutre que les dan por enviar 300 tapas de yogur (sí, todos hemos pasado por eso alguna vez): todos los días corriendo al buzón esperando ver el sobre con el logo... Y nada, eso que no llega y tu cabeza que comienza a darle vueltas al asunto ¿se habrán confundido de dirección? ¿la cartera no habrá pasado hoy por aquí? ¿me habrán engañado y estoy pagando a una empresa ficticia?--> bueno, después de 4 años también es extraño ¿mi buzón tiene un agujero negro que lleva los papeles a otra dimensión? Antes de llegar a la idea de que todo esto es una confabulación de la CIA y la Interpol, decido llamar a la Srta/Sra. Agencia.
- Hola... ¿Fulanita de tal?En fin, visto lo visto, imploro a Santa Paciencia (que estos días va a empezar a tener trabajo extra conmigo) le ruego que me envíe los papeles y empiezo seriamente a plantearme lo de vivir un par de días debajo de un puente, al fin y al cabo en verano no hace tanto frío y las paredes de piedra con un cuadro de Ikea seguramente queden bien... Conclusión, el próximo año me dejo de intermediarios (sé que digo esto ahora en caliente y para el año me dará pereza) y opto por no delegar (y ahora buscaré un equipo de psicólogos que me convenzan de lo contrario).
-Sí, soy yo
-Ah, hola... Soy tal de cual, mira... te llamaba pq me extraña que no me ha llegado a estas alturas la documentación que me mandaste la semana pasada...
-Uy, si... cariño (en fin, que no nos conocemos por teléfono, no tenemos tanta confianza, pero no estamos como para tocar la moral) lo tengo encima de la mesa, es esta dirección.... ¿no?
-Sí, la dirección está bien.
-Es que la semana pasada tuvimos todo problemas y no pude echarlo al correo (--> a partir de ahora utilizaré esta excusa yo también). De todos modos, te vas el día 9 ¿no?
-No, me voy el 2
-Uy, pues te lo mando ya mañana (YA, a ver si es cierto porque a este ritmo...)
No hay comentarios:
Publicar un comentario