Una vez un amigo arquitecto (en aquellos momentos proyecto de) me dijo: No nos damos cuenta de la cantidad de cosas que nos perdemos por no ir mirando hacia arriba cuando vamos por la calle.
El caso es que esa frase que parecía una soberana tontería y aparentemente irrelevante, es realmente una forma diferente de vida. Si nos paramos a pensar cuando vamos caminando tendemos a mirar hacia el frente o hacia el suelo (lo cual es una buena costumbre para no darnos de bruces contra la primera farola que se interponga en nuestro camino o ir tropezando con la gente), pero nunca nos paramos a levantar la vista más allá de la altura de nuestros ojos. Lo curioso fue que desde que me dijo eso, probé un día mientras iba en bus (donde no corría el peligro de ir tropezando con la gente) a ir mirando hacia arriba, así descubrí lo mucho que me gustan algunas fachadas de la ciudad y otra serie de pequeñas curiosidades (que hay gente que pone geranios en los balcones, gárgolas de los edificios antiguos...) en las que de no ser así nunca nos habríamos fijado. Es decir, tenemos que aprender a observar más que mirar simplemente.
4 años más tarde, haciendo las prácticas de la carrera me dijeron que una de las capacidades que tenía que desarrollar era la de observación. Sí, algo aparentemente tan sencillo pero tan difícil a la vez, porque ¿qué observar? ¿cuándo hacerlo? ¿cómo saber lo que es importante y lo que no? ¿para qué hacerlo? ¿debería tomar notas? ¿cuántas? ¿Alguien me puede enseñar a hacerlo?.
Hay personas que necesitan aprender a observar para poder desarrollar su labor profesional (¡qué sería de Colombo si no!), y si bien al principio es complicado y hay que poner en ello los 5 sentidos, con la práctica se vuelve casi automático, siendo además una capacidad que sin darnos cuenta, podemos utilizar para pasar de mejor manera los grandes tiempos muertos (por ejemplo... las largas horas de espera en una consulta, en el aeropuerto tan temido por mi...) En el caso de las personas con sentido nulo de la orientación como el mío, se convierte además en algo fundamental e imprescindible para poder sobrevivir en el día a día, especialmente cuando debes de salir fuera de tu ciudad.
A mi que me gusta el riesgo (y algún día me llevaré un susto por ello), según llegué a mi nuevo piso se me dio por ponerme a investigar por la ciudad... un domingo y a eso de las 8.30 de la tarde, cuando no hay nadie por la calle y todo está cerrado. En el caso de haberme perdido a día de hoy seguiría dando vueltas (afortunadamente no fue el caso). Como al día siguiente tenía que presentarme a las 9 en el Instituto Lingüístico, decidí "practicar el camino" el día anterior ya que aparentemente era sencillo (al menos visto en el mapa). Todo recto, un par de calles y justo en una paralela. Vale, así dicho es sencillo, pero cuando te encuentras en la escala real la cosa cambia, las calles te da la sensación de que se multiplican y todo pierde su lógica ¿preguntar? ¡para qué!. Después de un par de vueltas llegué al sitio. Ahora sólo me queda volver a casa.
Como ya he dicho a mi el sentido de la orientación no me acompaña, así que en fin, regresar puede ser también complicado (no sé si comprarme un paquete de piedras de colores para ir tirándolas al suelo cuando vaya a algún lado). Una calle más allá y... ¡oh! aquí hay un centro comercial muy bonito por fuera, perfecto, será mi marca de referencia para cada mañana. Sigo todo recto y.. ¿por que calle estaba mi casa? recuerdo atravesar un pequeño parque pero ¿a qué altura estaría? Esta calle es toda igual, es así al estilo las Ramblas de Barcelona, que siempre crees que vas bien pero después resulta que era 5 manzanas más abajos. Afortunadamente se me viene una imagen a la cabeza: una de las marquesinas de un bus tenía el número 15 escrito. Una vez más, el fijarme sin querer en una tontería como esa es lo que me ha ayudado a encontrar el sitio...
Puede ser un número, el toldo de un restaurante que me hace gracia, el buzón de correos o la cabina telefónica que no tiene teléfono dentro... cualquier cosa me vale para "orientarme" a mi manera y poder aprenderme los caminos a base de repetirlos muuuuchas muuuuuchas veces.
De todos modos he de confesar que no tengo esta técnica todavía muy perfeccionada, al día siguiente me perdí y llegué 5 minutos tarde, pero es que a los 2 días (innovando por un atajo cuando iba con el tiempo justo), los 5 minutos se convirtieron en 10... Yo y los atajos, todo un caso. Pero no me desilusiono, a base de perderme y encontrarme en otras ocasiones ahora me puede enfrentar a este tipo de situaciones sin angustiarme por ello (a todo se habitúa uno).
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2 comentarios:
Pero si seguir un mapa es lo más fácil.....
1º. Buscas en el mapa el lugar de origen y lo señalas para encontrarlo con facilidad.
2º. Colocas el mapa orientado en la posición correcta para saber hacia qué lado tienes que ir.
3º. Sigues el mapa y vas viendo las calles que pasa y las que quedan hasta el lugar donde debes girar.
4º. te aseguras de hacia que lado debes girar, lo haces y así sucesivamente hasta el lugar de destino.
5º (como diría el tomtom...ha llegado a su destino!)
6º. Cuando quieres volver giras el mapa y haces el camino en sentido contrario.
7º. Al llegar al lugar de origen, en este caso destino, objetivo alcanzado.
Ves como es fácil no perderse si tienes un mapa delante???
En mi afán de no parecer turista, no llevo mapa. Voy con cara de seguridad como pensando "sé por donde voy...", de hecho ya hay gente que me ha preguntado por donde está algo (nunca consigo entender el qué) ¿ves? ¡transmito seguridad!!! No, realmente es que me olvido de meter el mapa (en donde tengo señalados todos los sitios a los que quiero ir), en la mochila. Así que acabo preguntando, el problema viene cuando me empiezan a decir: "gira a la derecha, en la esquina a la izquierda y después..." a la segunda indicación ya me he perdido otra vez.
La ventaja de esta ciudad es que tiene una línea de tranvía (solo 1) y que yo vivo al lado de la línea, así que cuando no me importa perderme porque los raíles siempre los encuentro, y después solo es seguir el camino... (como Dorothy seguía las baldosas amarillas). ¿Ves? Es facil perderse si tienes un punto de referencia!!!
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