miércoles, 20 de agosto de 2008

Crónica exprés de fin de semana

He de reconocer que el viaje de vuelta en tren (inmersión lingüiísta multiaventura como me dijeron) eclipsó cualquier acontecimiento sucedido durante el fin de semana. Sin embargo rResumidamente podría decir que esos tres días fuera consistieron en: comidas y cenas fuera, cenas caseras, degustación de platos típicos (entre ellos cosas a la mostaza, a la salsa de no sé qué, y evidentemente los famosos 358 tipos de quesos que deben de existir), visita/compra en el mercado (me encanta eso), visita de iglesias-parques-monumentos varios, recorrer las calles, perderse en los pasadizos de los edificios, entrar en el hotel de máximo lujo de la ciudad (bueno, a las 2 de la mañana y solo la entrada que era impresionante, lástima que no tenga fotos), subirse a un tejado de un 7 piso, escaleras y más escaleras, funicular, trolebus (sí, allí tienen trolebus, tengo que decírselo a mi abuela), colarse en el bus sin pagar (habrá a quien no le parece nada, pero para mi aquellas dos paradas se me hiciero eternas), ruinas romanas, y sobre todo lo que más llama la atención de todo ello es que... yo me haya montado en una bici.

Hace años que renegué de ella, no por nada en especial, pero poco a poco se fue quedando abandonada en el trastero hasta que el verano pasado se la regalé a un amigo. Desde entonces ni me había planteado volver a subir. En el mes de febrero estando en Sevilla aluciné porque había muchísima gente que se desplazaba en bici, incluso podías alquilar una en medio de la calle. Pues bien, la sorpresa vino cuando llegué a Lyon el primer día me estaban esperando con una bici, y ahí me entró el pánico (¿yo? ¿ir en bici? ¿por una ciudad? ¿lloviendo? ¿será una broma no?). El caso es que ese día conseguí escaquearme... No fue así el segundo ni el tercer día. Soy cabezota, tauro de nacimiento, y cuando digo que no es que no, y basta que me quieran convencer para que yo me niegue más todavía. Generalmente después de decir 4 ó 5 veces que no, la otra persona suele desistir de su objetivo y me deja en paz. El problema es cuando das con alguien como tú... que acabas incluso montando en bicicleta.

Y la gente pensará que no es para tanto, pero para mi si. Llevaba años sin subirme en cacharro de esos (afortunadamente dicen que eso nunca se olvida), mi coordinación y capacidad para anticiparme en la carretera es bastante limitada (no veo el peligro hasta que lo tengo cerca), me dan miedo los coches que pasan a mi alrededor y los espacios se vuelven pequeños. Da igual que delante de ,un coche haya pasado entre dos postes, cuando yo tenga que pasar me dará la sensación de que el espacio se reduce al máximo y que me voy la voy a pegar (ilógico si pensamos que acaba de pasar un coche que mide y metro y medio de ancho y una bici deben de ser aproximadamente cuánto ¿50 centímetros?).

Por todo ello, por el miedo que yo tengo, el peligro que supongo y demás: los demás conductores, peatones y yo agradecemos que estos días fuera festivo, que muchos se hayan ido de viaje, y que los que se quedaron se apartaran de mi camino. (Bueno, he de confesar que para muchos trayectos me llevaron por el carril bici o calles prácticamente desiertas, pero aún así no me acaba de convencer lo de la bicicleta). Reconozco que no se contamienta, que se hace ejercicio y que es un buen medio de transporte para ver muchos sitios en poco tiempo (si no, no habría visto ni la cuarta parte), pero pongo en duda si la congoja con la que voy merece le pena....

Y la próxima visita será a... París.

2 comentarios:

Lume dijo...

Veeeeeeeeenga ya!!! Ir en bici es lo mejor que hay!!! Ahora que estoy (más bien estaba) de vuelta en Pucela, es una de las cosas que más me ha gustado retomar... en bici a todos lados!! (menos de fiesta, eso se lo dejo a los Erasmus, que están hechos de otra pasta, y cuatro gatos más)

Y tal como dices es sano, ecológico y rápido. Si Madrid no fuera tan caótico, enorme y sucio, ya me pillaba una bici allí también...

Bueno, a seguir disfrutando ;-)

Anónimo dijo...

En bici...q guay!

Yo quiero probar un tandem, aunque para eso necesitaré además de compañía enterarme de donde alquilan esos cacharros...jaja