miércoles, 23 de julio de 2008

Santa Iberia

Es curioso, pero en algún momento de la vida todos nos volvemos devotos de algún santo (incluído el más ateo). Aunque no sepamos cual fue la obra que hizo, ni qué hay que rezarle... pero siempre existen esos instantes en los que por unos segundos miramos hacia arriba y a la vez que ponemos cara de buenos pensamos... "¡Ay, Santo Tal! Si me pudieras echar una manita..." Eso, o simplemente nos acordamos de ellos.

Ejemplos hay muchos:
  • San Pancracio: no sé lo que concede ni a qué se dedica ese hombre, pero hay quien tiene uno incluso en el trabajo (aunque sea escondido en un armario). A mi particularmente cuando era peque me hacía gracia, porque tiene un dedo estirado y se le podía poner una moneda de 25 pesetas de aquellas con agujerito (para que luego digan que señalar es de mala educación, pues a este le salió bien el invento). No sé si con los euros el hombre habrá perdido aficionados.
  • Santa Gema: ni idea de cuál es su misión, pero en un momento de desesperación yo le pedí aprobar selectividad, me inventé un método de petición (afortunadamente el cura creo que no me vio), y oye, funcionó.
  • Santa Clara: me parece que hay gente que le lleva huevos a cambio de que no le llueva determinado día (en mi casa a eso se le llama soborno).
  • San Cucufato: ese es un hombre bastante puteao que se ha ganado el apodo de santo, y del que dicen que hoy en día va por ahí representando la obra de El Castrati.
  • Por supuesto, está el inestimable buen hombre de Tomás de Aquino. Seguramente todos agradecimos en su momento que hubiera hecho algo maravilloso, por lo cual hay un día al año en el que los estudiantes no teníamos clase mientras el resto del mundo seguía trabajando (esos eran los festivos que más me gustaban, mucho más que cualquier domingo: poder ir a comprar chuches a la tienda de gominolas que SI estaba abierta, y sobre todo poder ver la programación de la tele de la mañana, que no es interesante, pero era un enigma para todos ¿funcionaba la tele por las mañanas mientras nosotros estábamos en el cole? ¿realmente echaban algo? ¿qué pasa dentro de la nevera cuando está cerrada? -->uy, esa pregunta no va aquí ...).
  • Y evidentemente nos encanta el santo que lleva nuestro nombre (si bien es cierto que hay verdaderas discriminaciones: grandes fiestas en honor a los Josés, Anas, Marías, Reyes Santiagos... a quienes incluso les marcan el día en rojo en el calendario para que se acuerden, mientras que otros nos enteramos del nuestro casi de casualidad...)
En fin, que santos hay muchos pero la gente no se los conoce todos. ¿Qué hacer entonces en caso de crisis? Pues unos los reutilizan y atribuyen propiedades ficticias a los que ya conocen; otras personas (entre las que me incluyo), cuando no saben de uno que se ajuste a sus necesidades se los inventan...
Por eso, y porque hoy he comprado todos mis billetes de avión, desde hoy y hasta final de mis vacaciones, me proclamo persona devota de Santa Iberia.

¿Qué le he pedido? pues sólo 3 cosas (como si esto fuera la lámpara de Aladino):
  1. Incialmente sólo quería que vigilara que los trabajadores de las aerolíneas estuvieran contentos con sus condicionaes laborales, que el precio de los carburantes no se desmadraran mucho y que evitara cualquier posibilidad de huelga de estas tan "simpáticas" que suelen convocar en el momento que más nos duele.
  2. Puestos a pedir, también le comentaba yo a Santa Iberia, que ya que está por allí arriba, hiciera algo por evitar los temporales el día que yo me vaya/vuelva (si hace falta, que negocie con el señor meteorólogo).
  3. A falta de vueltos directos, uno tiene que ingeniárselas como puede (resultado: 3 aviones para la ida, 2 para la vuelta). Por eso, como sólo iban dos deseos, hoy pedí el tercero: que el avión vuele con puntualidad ya que no quiero padecer el efecto dominó (es decir, cuando una pieza cae, van cayendo las demás). Mirando la página de Iberia señalaban que han conseguido un 97% de puntualidad en el puente aéreo (no sé si me consoló o me angustió pensar en la posibilidad de encontrarme en el otro 3%).
De todos modos, como soy buena persona y no me parece justo abusar de los poderes divinos, he querido ponérselo fácil a Santa Iberia. Y... ¿qué hay más fácil que aprender el juego de la oca? Pues pensando en ello he intentado ajustarlo todo (eso sí, teniendo en cuenta las reglas que rigen en mi casa):

  • Sólo se juega con una ficha (es decir, no voy a facturar más de una maleta) no vaya a ser que si llevo más me pase como en el parchís y al final me acaben comiendo una y me la manden de vuelta para casa (a más fichas, mayor probabilidad de perder una).
  • Aterrizaré siempre en la misma terminal en donde tengo que coger el siguiente avión (es la regla conocida como... de oca a oca y tiro porque me toca).
  • Por si fuera poco, entre vuelo y vuelo tengo un márgen de seguridad entre aviones desde 3 horas y media (es como estar en la posada, en donde tienes que esperar 1 turno sin jugar); hasta... muchas horas (lo que equivaldría a caer en la casilla del pozo en donde te tienes que esperar el insufrible tiempo de 3 turnos). En ese periodo de tiempo puedo facturar nuevamente, cambiarme de puerta sin necesidad de coger enlaces entre terminales, ir a por algo de comer, e incluso comprar un souvenir si me he olvidado de alguien (jajaja, recuerdo que esa broma la última vez nos costó el susto de pensar que perdíamos el avión, pero es que el mundo del Duty Free nos absorvió)
En fin, que aunque no fuera buena estudiante de religión en su momento (es más, el libro de religión hoy podría revenderlo), que suplicara que me pasaran a la clase de ética, y que nunca me aprendí el nombre de los apóstoles... Espero que Santa Iberia se apiade de mi. Así sea.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Nunca me había parado a pensar en lo religiosa que se vuelve la gente cuando necesita ayuda...y digo yo...No sería mejor que te encomendases a la empresa que certifica a iberia para hacer las protestas????jaja, ya salió mi vena de gestión de calidad......

Rony dijo...

Sí, pero yo no quiero protestar, ni quiero que me enseñen el sello que seguramente tienen y el certificado... Sólo pido que sean puntuales y no tener que llegar a la protesta. Y si no van a ser puntuales pues no sé, que me pongan un vuelo privado con carácter urgente, un 747 por ejemplo ¿lo habrán contemplado como forma de solucionar posibles incidencias?.

Anónimo dijo...

Pues no lo se pero siempre les puedes pedir el procedimiento de solucionar quejas e incidencias....jajaja