domingo, 20 de julio de 2008

Identificación por diferenciación

Identificación por diferenciación
Es la frase que resume una larga teoría elaborada por un amigo mío y que prometo devolverle en cuanto comience a utilizarla: identificamos las cosas porque las diferenciamos de otras, reconocemos que esto es blanco porque no es negro, ni rojo, ni azul... aquello es un dvd y no un vídeo (comparten características en común pero algo los diferencia, y apreciando esas diferencias es como los identificamos).
Esta explicación que parece sencilla y poco real, tiene además una base científica que durante bastante tiempo me desglosaron de forma muy pormenorizada en una asignatura de la carrera (y pensar que me costó tanto aprender el procesamiento neuronal...). En fin, que yo dejo aquí el resumen, y si a alguien le interesa averiguar algo más sobre este apasionante mundo solo tiene que consultar el "maravilloso" libro de Bruce Goldstein Sensación y Percepción (gran-gordo-tocho libro, a la par que poco atractivo y que encontraréis en cualquier biblioteca de una facultad de medicina).

¿Que pasaría si dejáramos de diferenciar las cosas? Pues la respuesta es evidente: todo nos parecería lo mismo (y estaríamos en un caos). Pues lo mismo le ocurre a los fines de semana. Durante el año mientras estamos trabajando deseamos y anhelamos que llegue el fin de semana ¿por qué? pues porque en el fin de semana no trabajamos (salvo excepciones), podemos salir, quedar más con los amigos, trasnochar y el sábado-domingo dormir hasta tarde, hacer pequeñas excursiones... Así llegamos al domingo por la tarde noche, supuestamente nos tendremos que acostar pronto porque el lunes toca madrugar y estar preparado para sumergirse en la misma rutina durante 5 días hasta que llegue el próximo fin de semana.

¿Qué factores pueden alterar esa "estructura" de l-m-mi-j-v-S-D? ¿Nos afectan realmente esos cambios?

La respuesta a la segunda cuestión es que SI, y en base al factor "distrayente" nos afectan (a cada uno de diversas maneras y diferentes grados). Algo relacionado lo he encontrado leyendo un post sobre un jet-lag inusual.

En cuanto los factores que rompen esa estructura y que seguramente hemos vivido más de una vez, señalo los siguientes:
  • Roturas o interrupciones en el horario: sucede algún hecho puntual que hace que tu planificación diaria o semanal se vea alterada. Por ejemplo, si normalmente los martes y jueves lo destinas a recibir visitas, reuniones, operaciones... cuando trasladas esto a los lunes y miércoles puede provocar que tengas durante esa semana la sensación de no estar en el día adecuado (esa famosa frase de: tengo sensación de estar a viernes... hasta que te das cuenta de que todavía es jueves y aún tendrás que volver mañana).
  • Un festivo ocasional: si cae a viernes o lunes hace que el fin de semana nos parezca que dura incluso el doble, y la semana siguiente sin festivos más larga todavía. ¿Será que los festivos provocan adicción?.
  • Las vacaciones: Este es el mayor estado de pérdida de conciencia de lo que es un fin de semana, ya que vivimos en un fin de semana constante (luego no los diferenciamos y por lo tanto no los identificamos). Llega un momento en el que no sabes si es lunes, miércoles o domingo, si estás a día 17, 28 ó 31, de julio o agosto. Los días se te hacen más largos (es decir, los puedes aprovechar más) y puedes dedicarlos a la realización de planes inusuales el resto del año (sin duda, esto es lo mejor de las vacaciones, y uno de los fines por los que fueron creadas).
En estos momentos evidentemente yo me encuentro en el 3º supuesto, y he de decir que me encanta la desestructura (no sé si con el paso de los días me llegará a molestar, pero hoy por hoy lo dudo) ¿Que cuándo me di cuenta? Pues ayer por la noche, en mi primer sábado de vacaciones y que pude compartir con más gente que se encontraba en la misma situación. Lo que más temo es el temido síndrome post-vacacional (que todos los años inevitablemente padezco en forma de pereza laboral durane el primer mes), pero ese es un tema que todavía no toca tratar y del que darán buena cuenta todos los telediarios el 1 de septiembre (como todos los años). Por el momento, continuemos disfrutando.

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